Siempre se ha postulado que el té verde podría ser un inhibidor de cortisol, y bien puede ser muy eficaz. Los farmacólogos de la Universidad Medical School Schleswig-Holstein en Alemania descubrierón que si lo es, cuando hicierón un estudio in vitro. Por desgracia, es aún demasiado pronto para decir cuál debe ser la dosis.

11-Beta-HSD-1

Primeramente explico muy breve que es 11-Beta-HSD-1. La enzima 11-beta-HSD-1 convierte la hormona cortisona inactiva en la hormona del estrés cortisol en el cuerpo. Otra enzima, 11-beta-HSD-2, convierte el cortisol de nuevo en cortisona.

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Si se reduce la acción de 11-beta-HSD-1 se postula que se pierde grasa abdominal. Sus células se vuelven más sensibles a la insulina, con la mejora del nivel de colesterol y la mejora de la presión arterial. Por ejemplo, los bloqueadores de 11-beta-HSD-1 podrían ser interesantes para tratar la diabetes tipo 2, por ejemplo.

El té verde, negro y blanco

En la medicina tradicional china, o también conocida como medicina ayurvédica, el té se usa para tratar la diabetes tipo 2. Así que podría ser un inhibidor de té 11-beta-HSD-1?

Para tratar de responder a esta pregunta los investigadores alemanes expusierón células hepáticas a los extractos de té verde, negro y blanco, añadió cortisona para las células del hígado y luego midierón cómo se produjo esa cantidad de cortisol. Todos los tres tipos de té inhiben la creación de cortisol considerablemente, pero el té verde funcionaban mejor, aun se desconoce la razón de ello.

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Una de las razones pueden ser que, el té verde contiene muchas, muchas sustancias. En el estudio PLoS One. 2014 Jan, los investigadores expusieron las células del hígado a las sustancias más importantes que se encuentran en el té verde y luego midierón la inhibición de la conversión de cortisona en cortisol.

Dos sustancias, (-) – galato de epigalocatequina [EGCG] y (-) – galocatequina [GC], resultarón ser inhibidores de cortisol.

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Conclusión de los investigadores

“Nuestros resultados descifran el mecanismo por el que las catequinas como EGCG, o el té verde, en general, se han consumido con éxito durante miles de años para beneficios para la salud en general”, escribieron los investigadores. “Estos compuestos polifenólicos pueden servir como estructuras de modelos para el desarrollo de nuevos agentes para tratar el síndrome metabólico y enfermedades relacionadas con la misma.

Ya que en este estudio el tema va relacionado con el cortisol explicare brveemente que es el cortisol, y para el que quiera leer mas sobre el, le dejaré un enlace.

El cortisol como ya he explicado varias veces , de origen esteroideo, es el principal glucocorticoide de la corteza adrenal. En cuanto a sus funciones principales, en relación con el ejercicio se encuentran las siguientes:

  • Catabolismo proteico y muscular (Crowley y Matt, 1996): promueve la descomposición de los aminoácidos con objeto de activar la gluconeogénesis (Brownlee y col., 2006).
  • Utilización de los ácidos grasos como combustible energético: potencia la acción de la lipasa hormona sensible que será la encarga de transportar a la mitocondria la grasa proveniente del tejido adiposo (Djurhuus y col., 2002).
  • Disminución de la captación de glucosa a nivel periférico: efecto contrario al de la insulina (Chicharro, 2006).

Una de la respuesta característica del cortisol al ejercicio es que se eleva a media que aumenta la duración del mismo, especialmente en el de resistencia aeróbica, coincidiendo con unos menores  niveles de glucógeno (Feriche, 2003). Viru y Viru (2003) proponen que la capacidad de generar altos  niveles de cortisol como respuesta al ejercicio pudiera ser una adaptación beneficiosa. Sin embargo, altos niveles en reposo de cortisol debería de llamar nuestra atención y poder constituir un índice de sobre-entrenamiento, especialmente cuando se acompaña de descensos en los niveles de testosterona. Leer más sobre el aquí.

El dilema que siempre hemos tenido en mente los atletas,  es que, los programas de entrenamiento que se traducen en más testosterona y hormona del crecimiento generalmente empujan hacia arriba los niveles de cortisol también. Es por eso que los entrenadores y los gurús de la nutrición están interesados en cualquier cosa que inhibe, que paralice la producción de cortisol durante el entrenamiento, ya sea tomando en azúcares durante el entrenamiento, el uso de suplementos de diseño o compuestos vegetales como el flavonoide quercetina. Pero también hay formas de reducir la producción de cortisol durante el entrenamiento que no tienen nada que ver con píldoras ni nada extraño, como la meditación trascendental o técnicas anti-estrés. Según algunos estudios, incluso los “chicles” podrían reducir la producción de cortisol durante situaciones de estrés.

Conclusión

Este estudio nos muestra como el te verde, en concreto las catequinas como EGCG, podrían contribuir a reducir el cortisol en nuestro cuerpo.