Uno de los debates más controvertidos cuando se habla sobre diferentes tipos de dietas es si alguna de ellas acelera el metabolismo o, dicho de forma más científica, si aumenta el consumo energético. Hay muchas teorías que pretenden dar respuesta a esta cuestión, pero cuando se han querido comprobar experimentalmente, los resultados han sido bastante diversos e irregulares. Los más tradicionales no entran en este juego y se aferran a la idea de que una caloría es una caloría; piensan que lo único que cuenta son las calorías que ingerimos y las que quemamos, independientemente de su composición.

Acaba de publicarse en la prestigiosa revista JAMA el estudio “Effects of Dietary Composition on Energy Expenditure During Weight-Loss Maintenance“, disponible completo en este enlace, en el que se ha analizado este tema con una pequeña muestra de sujetos. En concreto, se han medido sus cambios en el consumo energético en reposo (REE) y en total (TEE)  al someterles a tres diferentes tipos de dietas: Una dieta baja en grasas, una dieta de bajo índice glucémico y una dieta muy baja en carbohidratos, siendo las tres dietas isocalóricas, es decir, que aportaban exactamente el mismo número de calorías.

El primer resultado observado es que la dieta baja en grasas es la que más reduce el consumo energético basal y total, es decir, el cuerpo entra en una especie de estado de “ahorro de energía“, haciendo que en reposo se quemen 205 kilocalorías menos y en total 420 kilocalorías menos que antes de hacer dieta.

Por otro lado y analizando todos los resultados también se observa que, comparadas con la dieta baja en grasas, la dieta que más consumo energético lleva asociado es la muy baja en carbohidratos (70 y 320 kilocalorías más en reposo y total, respectivamente) y después la de bajo índice glucémico (40 y 120 kilocalorías más en reposo y total, respectivamente).

Conclusión

Lo hemos visto a menudo: Lo difícil de las dietas bajas en grasas y bajas en calorías es mantenerlas a largo plazo. Os aconsejo leer la entrada anterior que habla sobre el mismo tema. Dietas hipocalóricas produce cambios a nivel cerebral y ayudándonos a recuperar el peso perdido