INTRODUCCIÓN:

La inmunidad se refiere a la capacidad innata del cuerpo para combatir enfermedades. El sistema inmunológico hace esto luchando contra los patógenos, que pueden variar desde moléculas hasta parásitos. Para hacer esto, hay dos niveles principales de inmunidad.

El primer nivel se llama sistema inmunológico innato. Esto proporciona una primera línea de defensa rápida y actúa contra una amplia gama de patógenos. El sistema inmunológico innato está compuesto en parte por barreras físicas como la piel, defensas químicas inespecíficas como la lisozima (una enzima secretada en diversas secreciones como las lágrimas y la saliva que descompone las paredes celulares bacterianas) y la flora normal, que no es patógena. Bacterias que compiten por espacio y recursos con bacterias patógenas.

Si un patógeno elude estas defensas, entonces se enfrentará a la respuesta inflamatoria que puede atraer células inmunes al sitio de la infección y dilatar los vasos sanguíneos para ayudar a transportarlos allí. También se pueden liberar interferones que ayudan a combatir virus y tumores, y el sistema del complemento puede atacar las membranas celulares de los patógenos, ya sea interrumpiéndolas o promoviendo su eliminación por otros componentes del sistema inmunológico.

Finalmente, se pueden activar varias células del sistema inmunológico innato. Las células fagocíticas pueden engullir patógenos invasores y destruirlos al ser ingeridos, mientras que las células asesinas naturales pueden matar células infectadas con un virus y células tumorales, y los eosinófilos pueden producir y liberar sustancias que son efectivas contra los parásitos.

Los informes sobre los efectos de la denominada “dieta occidental”, rica en grasas y azúcar, sobre la función inmunológica están a la orden del día.

Hay un foco importante de estudio que es el receptor de LDL: personas con hipercolesterolemia, que están genéticamente predispuestos a desarrollar aterosclerosis (acumulación de placa dentro de las arterias).

Pues se postula que la dieta occidental provoca una respuesta inflamatoria sistémica, que se desvanece después de cambiar una dieta normal y saludable. Eso tiene sentido, ¿verdad? Hay pocas dudas de que lo que comemos afecta la inflamación. [2] [3]

Sin embargo, un ultimo estudio destaca que, la dieta occidental también provocó cambios “epigenéticos” en las células involucradas en la inmunidad innata del humano.

Básicamente, a través de estos cambios, el ADN que generalmente está oculto puede volverse más accesible, como se ve a continuación.

Imagen cortesía de los Institutos Nacionales de Salud.

En el estudio se acumularon cambios epigenéticos dañinos en las “células progenitoras”, las células que se convierten en la mayoría de nuestros glóbulos blancos que combaten las infecciones. Pero desafortunadamente… estos cambios no fueron revertidos al reemprender una dieta normal, a pesar de la desaparición de la inflamación sistémica.

Después de que los pacientes recuperaron su salud, los investigadores los expusieron a una prueba inflamatoria. La respuesta inmune resultante fue exagerada, lo que sugiere que las células precursoras habían mantenido un “recuerdo” de la inflamación previa.

Esencialmente, después de la Dieta Occidental, las células recordaron un estado similar a una infección cuando no hubo infección.

 

Lo que significa para nosotros…

Las implicaciones de este estudio son breves pero “dulces”: nuestra como una dieta puede afectar en nuestras respuestas inmunitarias inflamatorias de manera similar a una infección.

La dieta occidental tiene mala reputación por una razón, y ahora tenemos evidencia de que el sistema inmunológico la interpreta como una amenaza, ya que pone en marcha mecanismos antiinfecciosos programados para responder a futuros desencadenantes inflamatorios de manera más potente.

EN RESUMEN:

Un nuevo estudio sugiere que las dietas altas en grasas y azúcares pueden engañar al sistema inmunológico para que piense que hay una infección, lo que provoca cambios epigenéticos en los glóbulos blancos. Como resultado, el sistema inmunológico se programa para responder a estímulos proinflamatorios de manera más potente.

 

REFERENCIAS

  1. ^ Christ A, et al. Western Diet Triggers NLRP3-Dependent Innate Immune ReprogrammingCell. (2018)
  2. ^ Minihane AM, et al. Low-grade inflammation, diet composition and health: current research evidence and its translationBr J Nutr. (2015)
  3. ^ Sears B. Anti-inflammatory DietsJ Am Coll Nutr. (2015)

 

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