La prevalencia de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2)  o diabetes del adulto (conocida anteriormente como diabetes no-insulino dependiente) es una enfermedad metabólicacaracterizada por altos niveles de glucosa en la sangre, debido a una resistencia celular a las acciones de la insulina, combinada con una deficiente secreción de insulina por el páncreas. Se ha incrementado dramáticamente en los Estados Unidos durante los últimos 20 años. La American Diabetes Association recomienda el ejercicio y el mantenimiento de un peso corporal saludable como critico e importante  regulador en la prevención de la diabetes tipo 2.  El ejercicio físico, quizás sea uno de los más importantes en esta tarea, es también una piedra angular de los tratamientos para las personas ya diagnosticadas con diabetes tipo 2. Como he escrito anteriormente, el ejercicio de Fuerza tiene mejorías sorprendentes sobre los GLUT4, de gran importancia en sujetos diabéticos.

 La DM2 se desarrolla con mayor frecuencia a través de la resistencia a la insulina progresiva, un estado que se ha demostrado que es causada por varias vías, tres de los cuales se discuten en esta revisión.

En primer lugar, la acumulación de compuestos intermedios de lípidos en el músculo esquelético en condiciones de excedente calórico,  puede deteriorar la señalización de la insulina,  como su receptor.

En segundo lugar, varios mediadores inflamatorios se han demostrado afectar negativamente la señalización de la insulina y la expresión génica de los transportadores de glucosa.

En tercer lugar, el estrés oxidativo induce resistencia a la insulina mediante la creación de un entorno que interfiere con la señalización de insulina en varias formas.

Pues el ejercicio físico puede mejorar la sensibilidad a la insulina, oponiéndose cada uno de estos tres mecanismos de resistencia a la insulina, así como proporcionar una vía para el músculo de captación de glucosa que no pasa directamente por la insulina, y, como tal, tiene la capacidad de servir como una medida preventiva importante. Además, en las personas con diabetes tipo 2, la capacidad de contracción del músculo para estimular la captación de glucosa de una manera que es independiente de la insulina establece el ejercicio como una poderosa “medicina” en su tratamiento. El ejercicio físico, por lo tanto, desempeña un papel importante en la prevención y el tratamiento de la diabetes tipo 2, y debería estar reescrito como tratamiento sintómatico para cualquier paciente con Diabetes tipo 2 o posible desarrollo de la misma.

J Sports Med Phys Fitness. 2014 Aug;